La profecía de Jesús: signos y advertencias

       La profecía de Jesús acerca de Su regreso se registró en los libros de Mateo (Capítulo 24), Marcos (Capítulo 13) y Lucas (Capítulo 21) del Nuevo Testamento. Su profecía es diferente a la de Daniel, en cuanto a que, en vez de describir la secuencia de los poderes del mundo, describe los eventos y las condiciones mundiales que llevan a Su regreso. A continuación presentamos Mateo 24: 

 1. Y salido Jesús, se iba del templo; y se acercaron sus discípulos, para mostrarle los edificios del templo.  2. Y respondiendo Él les dijo: ¿Veis todo esto? de cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra, que no sea destruida. 3. Y sentándose Él en el monte de los Olivos, se acercaron a Él los discípulos aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo? [significando el final de la condición del pre-Reino presente, no el final físico del mundo]  4. Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe; 5. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. [como lo simbolizó el caballo blanco en el sexto capítulo de la Revelación]  6. Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin. 7. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino [caballo rojo]; y habrá pestilencias [caballo claro], y hambres [caballo negro], y terremotos por los lugares. 8. Y todas estas cosas son principio de dolores. 9. Entonces os entregarán para ser afligidos, y os matarán; y seréis aborrecidos por todas las gentes por causa de mi nombre. 10. Y muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11. Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos. 12. Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se enfriará. 13. Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo. 14. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin.  

15. Por tanto, cuando viereis la abominación del asolamiento [posiblemente fuerzas armadas extranjeras, similares al ejército romano del ano 70], que fue dicha por el profeta Daniel, que estará en el lugar santo [en Jerusalén, tal vez en el monte del templo], (el que lee, entienda). 16. Entonces los que están en Judea, huyan a los montes; 17. y el esté que sobre la azotea, no descienda a tomar algo de su casa; 18. y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar sus vestidos. 19. Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! 20. Orad, pues, que vuestra huída no sea en invierno ni en sábado; 21. porque habrá entonces gran aflicción, como no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni habrá jamás. 22. Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. 23. Entonces, si alguno os dijere: He aquí el Cristo, o allí, no creáis. 24. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y darán grandes señales y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos. 25. He aquí os lo he dicho antes. 26. Así que, si os dijeren: He aquí en el desierto está; no salgáis: He aquí en las habitaciones interiores; no creáis. 27. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre. 28. Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán los buitres. 29. Y luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas. 30. Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo [sexto sello de la Revelación]; y entonces se lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria. 31. Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y reunirá a sus escogidos de los cuatro vientos, de un extremo del cielo hasta el otro.  

    Las similitudes de las profecías en la Revelación 6 son inconfundibles. Vemos las mismas decepcionantes religiones, guerras, hambruna, enfermedades, martirio y signos en el cielo. Pero se agregaron partes nuevas: la predicación del evangelio en todo el mundo; posiblemente una fuerza militar extranjera en Jerusalén; una gran tribulación o guerra que costaría la vida humana si no se la termina a tiempo; Cristos y profetas falsos que realizan grandes milagros; luego la reunión del elegido.

    Deberá haber una predicación "del evangelio del Reino... en todo el mundo para un testigo en todas las naciones" antes de que llegue el final. Ciertamente, no se ha cumplido (por lo menos en la primera parte del año 2001): la mayoría del mundo no tiene conocimiento del Reino de Dios. Pero las escrituras como la Revelación 3:8-9 indican que cerca del final habrá una "puerta abierta" o una oportunidad para predicar el evangelio. Esos versículos también sugieren, sin decirlo así directamente, que la "puerta" se abrirá dando a los creyentes el poder de realizar milagros. Esos milagros llamarán la atención al mensaje del evangelio al igual que los milagros hicieron en la época de Jesús.

    Jesús advirtió a las personas en Judea (Israel) de "correr hacia las montañas" si veían "la abominación de la desolación" en "el lugar sagrado". La implicación es que se escaparían del peligro – tal vez una guerra – que estaba a punto de suceder en y alrededor de Jerusalén. En forma especulativa, puede ser que la "abominación de la desolación" se refiera a tropas "de paz" extranjeras en Jerusalén y posiblemente en el monte del templo. Enseguida que esas fuerzas llegan a Jerusalén, hacen la guerra. Note que la destrucción romana de Jerusalén en el año 70 tuvo similitudes a este cumplimiento del fin. Pero los romanos no destruyeron Jerusalén por completo: el Muro de los Lamentos todavía está en pie hoy. Es posible que durante el cumplimiento del fin de esta profecía, el Muro de los Lamentos sea destruido, cumpliendo finalmente la declaración de Jesús de "que no será dejada aquí piedra sobre piedra, que no sea destruida". Es posible que el poder del mundo de los "diez cuernos" de Daniel serán responsables de la destrucción de Jerusalén, pero eso es una especulación.

    Jesús profetizó que la violencia en Jerusalén comenzará en una época de "gran tribulación, que no se asemejará a la del comienzo del mundo, no, nunca será igual". La "gran tribulación" parece ser una época de guerra, posiblemente nuclear, química y biológica, tan terrible que "a menos que esos días se acorten, no quedará ninguna carne para salvar". Hará desaparecer toda vida humana si no se la detiene. Pero antes de describir cómo acortará la tribulación, Jesús hizo esta advertencia:

23. Entonces, si alguno os dijere: He aquí el Cristo, o allí, no creáis. 24. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y darán grandes señales y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos. 25. He aquí os lo he dicho antes. 26. Así que, si os dijeren: He aquí en el desierto está; no salgáis: He aquí en las habitaciones interiores; no creáis. 27. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre

    Parece que el regreso de Cristo no acorta la tribulación, como algunos asumen. Jesús advirtió claramente de que se observara a los "cristos y profetas falsos" – no Su propio regreso – después de que la tribulación fuera acortada. No es hasta el versículo 29, después de la advertencia sobre los cristos y profetas falsos, que Jesús regresó y explicó como la tribulación se acortó:

29. Y luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas. 30. Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo [sexto sello de la Revelación]; y entonces se lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.

     Estos versículos se refieren claramente a los mismos eventos astronómicos que vimos en el sexto sello de la Revelación, Capítulo 6. El oscurecimiento del sol y la luna, la gran lluvia de meteoritos y la desaparición de las estrellas harán que las actividades humanas lleguen a un alto abrupto, mientras que el mundo mira con asombro. Es casi posible que sean los grandes signos quienes detengan la tribulación enardecida. Cuando un símbolo o un signo de Cristo aparece en el cielo, todo el mundo tendrá de repente evidencia directa e innegable de que existe un Dios, y que Él está interviniendo en los asuntos humanos. Es debido a la aparición del signo de Cristo que el mundo tomará, por primera vez, en serio Su regreso inminente. La aparición del signo de Cristo moverá a la humanidad para que ansíe – y algunos para falsificar – Su regreso. Como Cristo advirtió claramente en los versículos 23 a 27, "cristos y profetas falsos" aparecerán en la próxima tierra. 

    Otra profecías bíblicas revelan más sobre un falso cristo – el Anticristo – y acerca de un gran profeta falso que estaría en el poder en el final. ¿Se acuerda usted del "cuerno pequeño" de Daniel con "una boca que hablaba grandezas... [quien] hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en mudar los tiempos y la ley: y entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo"? Apocalipsis 13:5-8 describe el mismo poder del mundo con estas palabras:

Y le fue dada una boca que hablaba grandes cosas y blasfemias: y le fue dado poder para obrar cuarenta y dos meses. 6. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y contra los que moran en el cielo. 7. Y le fue dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También le fue dado poder sobre toda tribu y pueblo y lengua y gente. 8. Y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida del Cordero, el cual fue muerto desde el principio del mundo.

    Note que la expresión "tiempo y tiempo y medio tiempo" o tres años y medio, es la misma longitud que "cuarenta y dos meses" de la Revelación. Para los tres años y medio inmediatamente antes del regreso actual de Cristo, el "pequeño cuerno" gobernará el mundo. Cometerá blasfemia contra Dios proclamando ser Dios o Cristo. Este poder del "pequeño cuerno" o de la "bestia" o del "Anticristo" conspirará con un "gran profeta falso" realizador de milagros descrito en la Revelación 13:13-15:

Y hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. 14. Y engaña a los moradores de la tierra por las señales que le ha sido dado hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra a que hagan la imagen de la bestia que tiene la herida de cuchillo, y vivió. 15. Y le fue dado que diese espíritu a la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia hable; y hará que cualquiera que no adorara la imagen de la bestia sea muerto.

    Las mentiras de la bestia y del falso profeta probarán el mundo. Todos serán juzgados por sus respuestas en la "la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra" (Revelación 3:10). El apóstol Pablo advirtió acerca de esta época en 2 Tesalonisences 2:1-10. Una advertencia adicional aparece en la Revelación 14:9 y 10: "Si alguno adora a la bestia y a su imagen [muestra lealtad], y toma la señal en su frente [en las cosas que él cree], o en su mano [en las cosas que él hace], 10. Este también beberá del vino de la ira de Dios, el cual ha sido vertido puro en el cáliz de su ira". El reinado de la bestia del anticristo será un tiempo de prueba, decisión y juicio en toda la humanidad. No sorprende que Cristo haya advertido: "Entonces, si alguno os dijere: He aquí el Cristo, o allí, no creáis. 24. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y darán grandes señales y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos".

    La Revelación 16 muestra que la bestia del Anticristo y el profeta falso reunirán ejércitos enormes en Armageddon (ubicada cerca de Jerusalén) en un intento de prevenir el regreso actual de Cristo. Zecharís 14 y la Revelación 19 describe su destrucción. La Revelación 19:19-20:   

19. Y vi la bestia, y los reyes de la tierra y sus ejércitos, congregados para hacer guerra contra él [Cristo] que estaba sentado sobre el caballo, y contra su ejército [los leales resucitados estarán con Él]. 20. Y la bestia fue presa, y con ella el falso profeta que había hecho las señales delante de ella, con las cuales había engañado a los que tomaron la señal de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego ardiendo en azufre [fueron destruidos permanentemente].

    Después de vencer a la bestia y los ejércitos reunidos, Cristo estableció el Reino de Dios en autoridad física sobre todo el mundo. "Los reinos del mundo han venido á ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo: y reinará para siempre jamás" (Apocalipsis 11:15). El Capítulo 20 del Apocalipsis (o Revelación) y muchas otras profecías describen el Reino de Dios. Algunas de esas profecías se ven más adelante en este sitio Web, durante un estudio de las promesas de Dios.


    Mateo 24 muestra que la humanidad llegará al borde de la propia destrucción antes de que la intervención divina "acorte" la "gran tribulación". Parece que Dios detendrá la guerra enardecida con eventos astronómicos increíbles. Esos mismos eventos mostrarán al mundo de que Dios es verdadero y pronto tomarán pleno control de los asuntos humanos. 

¿Por qué Dios espera hasta que estemos a punto de destruirnos a nosotros mismos? Probará su punto: cuando hacemos las cosas a nuestro modo, alejados de Dios, no podemos ni encontraremos paz. Dios nos permite probarlo por nosotros mismo: no lo creemos de otra manera. Somos libres de tratar todos los trucos filosóficos, sociales y políticos que queramos. Somos libres de usar tecnología de la manera que mejor nos parezca. Aunque nuestra tecnología puede ser grandiosa, no nos salvará. Necesitamos a Dios a fin de alcanzar la integridad espiritual y la paz. Sin Dios, nos llevaremos a nuestra propia destrucción. Con Dios, y en el Reino de Dios, encontraremos la paz y la plenitud que se nos ha escapado:  

No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra estará llena del conocimiento de Jehová, como cubren la mar las aguas. (Isaías 11:9)

Y cada uno se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien amedrente: porque la boca de Jehová de los ejércitos así lo ha dicho. (Miqueas 4:4)

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